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Qué es un tour virtual 360° (y en qué se diferencia de un vídeo)
Un vídeo te enseña lo que decidió el que grabó. Un tour 360° te deja mirar donde tú quieras. Esa diferencia lo cambia todo.
La diferencia está en quién decide
En un vídeo tradicional el encuadre lo decide quien grabó: tú ves lo que la cámara apuntó. En un recorrido 360° la escena está capturada completa — arriba, abajo y detrás— y quien mira elige a dónde girar.
Eso cambia el papel del visitante: deja de recibir un mensaje y empieza a explorar. Y explorar se recuerda mucho mejor que mirar.
De qué está hecho
- El panorama. Una imagen equirectangular (proporción 2:1) que envuelve una esfera. Se captura con una cámara 360° o uniendo varias fotos.
- El visor. El programa que proyecta esa imagen sobre la esfera y responde al arrastre del dedo o del ratón. Funciona sobre WebGL, dentro del navegador.
- Los puntos interactivos. Marcas colocadas en coordenadas concretas de la esfera que abren información: un texto, una foto, un audio, un enlace.
- El enlace entre escenas. Varias escenas conectadas convierten un panorama suelto en un recorrido.
Por qué en el navegador y no en una app
Una app hay que descargarla, actualizarla y convencer al visitante de instalarla. Un recorrido web se abre con un enlace, funciona en cualquier teléfono y se comparte por WhatsApp. Para turismo y educación, esa fricción de menos vale más que cualquier funcionalidad extra.
Dónde rinde de verdad
- Turismo: el visitante decide antes de viajar.
- Educación: un lugar histórico se visita desde el salón de clases.
- Hotelería e inmobiliaria: el cliente ve el espacio real, no una foto elegida.
- Patrimonio: queda registro de cómo era un lugar en una fecha concreta.