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Cámaras 360°: qué mirar antes de comprar
Resolución, estabilización y flujo de trabajo. Las tres cosas que deciden si un recorrido se ve profesional o casero.
La resolución se reparte entre 360 grados
Es el error más común: pensar que 5.7K en una cámara 360° equivale a 5.7K en una cámara normal. No. Esa resolución se estira sobre toda la esfera, y el visitante solo ve una porción cada vez. Lo que llega a sus ojos es una fracción.
Regla práctica: para que un recorrido se vea nítido en pantalla grande conviene partir de 5.7K o más. Por debajo, el detalle se nota blando en cuanto alguien se acerca con el zoom.
Los tres criterios que importan
Resolución de captura. Cuanto más, mejor — con el límite de lo que tu computadora pueda procesar sin sufrir.
Estabilización. Decisiva si vas a grabar en movimiento (caminando, en vehículo, en teleférico). Sin buena estabilización el vídeo 360° marea.
Flujo de trabajo. La cámara es el 30 % del trabajo. El otro 70 % es unir, corregir horizonte, retocar y exportar. Una cámara con software ágil ahorra más horas que unos megapíxeles extra.
Lo que casi nadie considera al principio
- El trípode se ve. En 360° no hay fuera de plano: el suelo también se captura. Se resuelve con un trípode fino y un retoque del nadir.
- La luz manda. El interior de una iglesia y el exterior a mediodía tienen rangos dinámicos brutalmente distintos; el HDR deja de ser opcional.
- El peso del archivo. Un panorama de 8K sin optimizar tarda en cargar en datos móviles. Optimizar no es un detalle técnico: es que el visitante se quede.
Antes de invertir
Haz una prueba real del recorrido que quieres vender, con lo que tengas a mano. Si la idea funciona con una cámara modesta, funcionará mejor con una buena. Si no funciona, ninguna cámara la va a salvar.